Como ya todos sabemos, la agenda global se centra hoy en día en la sostenibilidad, a través de 17 objetivos que fueron lanzados oficialmente el 28 de septiembre de 2015 y que estarán vigentes hasta 2030. En estos 15 años el mundo se enfrentará al dilema de si es capaz o no de cambiar sus conductas autodestructivas cuyos efectos colaterales los sufren el planeta y las demás especies. Cada gobierno de cada país, pero también cada organización y cada ciudadano están llamados a contribuir con su cumplimiento, pues de lo contrario no son metas posibles de alcanzar. Se necesita un cambio radical generalizado para reparar el daño a la sostenibilidad hecho por generaciones vigentes y anteriores, y dejar una herencia sustentable a nuestros descendientes.

Colombia, Antioquia y Medellín no están ajenas a esta realidad. Tenemos problemas en las tres dimensiones de la sostenibilidad: la social, la ambiental y la económica. Además, somos un país inequitativo y poco competitivo, en el que hemos creado una sociedad que ha actuado en detrimento de nuestro principal patrimonio: la biodiversidad. Medellín y Bogotá se encuentran entre las ciudades más contaminadas del mundo y las principales cuencas hídricas del país están envenenadas. Igualmente, las “locomotoras del desarrollo” se centran todas en aprovechar las riquezas del suelo y el subsuelo, en vez de valorar el capital humano como el principal tesoro de la nación. El desarrollo de Colombia, depende en gran medida de que se supere la pobreza mental, la falta de visión y el desconocimiento de la élite del territorio al que intenta dominar. Cambiar esta situación requiere mejorar la calidad educativa, pero no sólo con nuevos contenidos académicos y técnicos, sino mucho más con valores y climas favorables para la formación de individuos democráticos, capaces de construir una sociedad desarrollada, en la que se busca el bienestar de todos y de cada uno.

Porque nos interesa hacer frente a los retos que enfrentamos en Medellín, el área metropolitana y en general en Antioquia, desde Innove queremos proponerle a la ciudadanía movilizarse a favor de la sostenibilidad, con ejercicios de diálogo intergeneracional, para reconocer lo que somos, lo que tenemos y lo que debemos y podemos hacer, para luego asumir compromisos y salir a cumplirlos, y dejar un mundo mejor del que encontramos. Vemos una Antioquia posible, hecha de la mejor versión de cada uno de nosotros.

Es ya o nunca que tenemos la oportunidad de cambiar cómo se define la especie humana en el planeta: si como depredadora o cuidadosa; si como competitiva o colaborativa; si como ambiciosa o si como generosa. Es ya o nunca que los colombianos tenemos la oportunidad de seguir siendo ventajosos y desconfiados o de empezar a redefinirnos en un pueblo que cree en sí mismo, invierte en sí mismo y no se roba lo que es de todos. Las acciones de cada individuo contribuyen a formar el carácter de su sociedad y el rango de lo que es posible o común en la especie humana. Ser buen individuo es ser buen colombiano y ser buen ser humano.

Ha llegado la hora en que cada persona, en cada minuto de su vida debe cuidar los recursos del planeta y ser muy consciente en qué invierte su tiempo y si eso ayuda o va en detrimento de lo que el mundo necesita. En este momento el planeta es más importante que la vida privada de cualquier individuo, sin importar qué tan rico, famoso, hermoso, poderoso o talentoso sea. También sin importar qué tan pobre, enfermo, loco o irreverente. Todos, ricos y pobres debemos contribuir al cambio, pues todos hacemos parte de las causas y de las consecuencias del problema.

En Medellín, también todos debemos unirnos para reflexionar y proyectar metas y compromisos de sostenibilidad al 2030, como mínimo. Ejercicios de planeación territorial concertada con la ciudadanía y la institucionalidad claves como el Planea o el LOTA se han ido agotando a pesar de que sus resultados fueron cruciales para lograr muchas de las transformaciones que ha visto el departamento, y especialmente Medellín, en los últimos años. Por lo mismo, es de crucial importancia mantener espacios de encuentro, donde quienes protagonizaron éstos hereden ese conocimiento al relevo generacional en las organizaciones, de manera que podamos escribir una narrativa coherente como territorio de cara a la búsqueda del desarrollo sostenible y equitativo. También es importante que los compromisos que asuman los diferentes sectores se puedan medir a través de indicadores, para hacer seguimiento a los avances y conocer el impacto de los esfuerzos. Las empresas y las organizaciones están llamadas a convertirse en corresponsables de la búsqueda de soluciones sociales y a dejar de ser parte de un sistema de paradigmas obsoleto. Sus acciones de cadena de valor y responsabilidad e inversión social deben ser medidas y reportadas a través de mecanismos propios o de adhesiones a metodologías internacionales como el GRI, ISO 26.000 y Pacto Global.

Los líderes de los diferentes sectores están hoy más que nunca llamados a reunirse para reactivar un pacto que hace 15 años se llamó “Alianza Antioquia por la Equidad”, la cual, si bien mantuvo un ejercicio básico de hacer seguimiento a los indicadores de 5 metas (educación, salud, seguridad alimentaria, maternidad y paternidad responsable y generación de ingresos), se quedó corta en materializar alianzas intersectoriales con impacto social, debido a falta de continuidad en los esfuerzos de parte de los actores involucrados.

Los aprendizajes de esta experiencia deben considerarse para no repetirlos y ver otra vez cómo las aspiraciones a transformar nuestra realidad se frustran ante la incapacidad de las organizaciones de responder. En conclusión, un cambio profundo es necesario en individuos, organizaciones y ciudadanos. Nuevas actitudes, valores, comportamientos y convenciones son necesarias. Antioquia debe avanzar hacia relaciones sociales más maduras, de mayor confianza y respeto, de cuidado mutuo y valor, en las que cada uno sea un aliado y no un enemigo, uno que se suma a la causa del desarrollo sostenible y equitativo de Colombia, que es un enamorado de su país, su región y su pueblo y que quiere entregarle a éste lo mejor de sí cada día. Por esto vamos a iniciar un proceso de movilización social en Medellín y el área metropolitana, convocando a pensar el desarrollo sostenible y equitativo a 2030 con actores y organizaciones clave.  Si te interesa ser parte de este proceso, escríbenos a comunicaciones@innove.com.co

Es posible que seamos la generación que detonó el cambio en el mundo, la generación que se preparó para la paz de su país. En Innove trabajamos cada día para que sea así.

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