En algún momento de la vida los seres humanos sentimos la necesidad de buscar el norte que en algún momento perdemos, que no es más que encontrar el equilibrio de las fuerzas, ese donde todo comienza y termina.

Al concluir mis estudios de comunicación audiovisual me encontré con un futuro profesional que no sentía alineado con mis convicciones. Las ofertas laborales en organizaciones convencionales reforzaban la desconexión y eso que se siente ajeno, pues toda mi vida he tenido la idea de contribuir de alguna forma a los retos que enfrenta la sociedad. En la búsqueda de un trabajo diferente, encontré a Innove, y más allá de eso, a Laura y Jenny, dos personas que de alguna forma sintieron conexión inmediata conmigo, y eso nos dio el impulso de empezar a trabajar juntos, de aprender, de fortalecer y de encontrar el norte que sentía perdido.

Planeta Verde

Los jóvenes somos la generación más alineada con la sostenibilidad, más consciente, más despierta y activa, tenemos la capacidad de convocar, persuadir y movilizar, con esas herramientas que muchas veces usamos para otros fines. Pero para que esto ocurra, debe haber cierto grado de liderazgo y conocimiento del rol que queremos desempeñar en la sociedad, de nuestras convicciones y de la meta final. Nuestro papel es quizá el más significativo, somos quienes realmente podemos darle la vuelta a las problemáticas que enfrentamos en los últimos tiempos; diseñar, crear y proponer, es nuestra misión, hacerlo efectivo y real, la de los líderes empresariales y gubernamentales del territorio.

Más allá de la movilización y las ideas para impactar en los retos que enfrenta este siglo y la alineación con los sectores privado y público, también es importante el respaldo y el apoyo de personas con el conocimiento teórico y mayor experiencia, que tal vez a muchos jóvenes nos falta para tener todas las herramientas necesarias: eso que no se enseña en la academia, pero que ahora es crucial para el mundo.

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Taller de ODS con jóvenes de AIESEC Colombia para el proyecto Ítakas

Innove fue y es una gran puerta para que, como joven recién graduado y a mis 23 años, conociera y fortaleciera muchas de las capacidades que ni yo sabía que tenía. Laura y Jenny tienen el espíritu arrollador de la juventud, las ganas de poner sus capacidades al servicio de los retos de Antioquia y escalar sus ideas de un mundo posible hasta donde sea posible. Eso me llevó a creer en mis capacidades, llenarme de energía y descubrir que lo que pensé toda mi vida no era tan descabellado después de todo, que sí hay personas que luchan y que están dispuestas a intentarlo una y otra vez, a entender que los cambios y esa búsqueda es necesaria: el norte, aunque se pierda, debe re-encontrarse. Y es que los cambios vienen tras un estado de entender el poder que cada ser humano tiene para cambiar su entorno próximo.

Una vez entré a formar parte del equipo de Innove en febrero de 2016 tuve la oportunidad de liderar desde las comunicaciones proyectos como Antioquia Sostenible, que para un joven que apenas está iniciando su carrera, es realmente una puerta enorme y mucho más una responsabilidad y compromiso. En todo este proceso, entendí la importancia de los contactos y el valor que cada uno puede darles, como convocar y movilizar. También pude comprender las herramientas que como joven tenía y que no sabía aprovechar por completo, como el uso estratégico de las redes sociales y la generación de contenido con valor agregado. Un solo ser humano no puede cambiar el mundo, pero muchos con el mismo norte, con las mismas ideas y convicciones, si podrían lograr impactos positivos.

Si bien los jóvenes somos la generación del cambio, los sectores privado, público y social son el soporte y la base de apoyo para lograrlo. Los espacios de co-creación entre jóvenes y líderes empresariales, políticos y sociales no deben hacerse esperar, es más, deben afianzarse. Debemos plantear el papel de esta generación en las decisiones, estrategias y proyectos que decidirán el futuro en el que ellos serán protagonistas.

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Grupo focal con jóvenes en Epicentro

Cada generación viene con un talento específico y el de mi generación es el de convocar y movilizar para imaginar, dar rienda suelta a la creatividad y proponer ideas innovadoras para resolver retos de este siglo e impactar positivamente en los que vienen. Este talento no debe ser desaprovechado. Sólo necesitamos ese voto de confianza, ese respaldo y el apoyo de todos los agentes que tienen el poder de decidir para que esos sueños e ideas se hagan realidad y podamos construir así un mundo mejor.

Empresas y organizaciones deben pensarse a tiempo para hacer un balance de lo que aportan, lo que quitan y de sus impactos sociales y ambientales en el territorio. Sólo así podrán atraer el talento de los jóvenes de hoy, quienes buscan empleos que aporten a proteger el planeta en vez de destruirlo, que dignifiquen a las personas, en vez de generar más inequidad y que llenen sus vidas de sentido y satisfacción por lo hecho, en vez de agrandar la desconexión. Las empresas que logren llegar a esto hoy, serán las que sobrevivan para cuando nuestra generación joven sea la que esté a cargo de las decisiones del mundo.

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