cityEn 2012, la súper tormenta Sandy dejó daños equivalentes a 62 billones de dólares sobre la costa este de los Estados Unidos. En 2013, la devastación que el súper tifón Haiyan causó, fue de 14 billones de dólares, dejando sin hogar a cerca de 4 millones de familias. En 1990, había 10 ciudades con más de 10 millones de habitantes en el mundo. En 2014, la cifra aumentó a 28. Para 2050, 70% de la población mundial vivirá en ciudades, mientras que para 2050, se estiman pérdidas en ciudades costeras por 1 trillón de dólares aproximadamente, entre las que se destacan ciudades como Miami, Nueva York, Tampa Bay, Guangzhou, Sidney, Shanghai, Río de Janeiro, entre otras.

 

“Resilience is the capacity of a system to absorb disturbance, re-organize, and keep functioning in much the same way as before”.

-Brian Walker

Tal y como lo define Brian Walker, Director de Programa y Presidente del Consejo de Resilience Alliance, la resiliencia se refiere a la capacidad de adaptación que tenemos los seres vivos y los ecosistemas para seguir funcionando de la misma forma, pero bajo condiciones distintas. Somos sistemas que se re-organizan, sin embargo, existen límites ante los que podemos adaptarnos o morir. La resiliencia tiene un componente definido por las condiciones del entorno que al combinarse con decisiones correctas, basadas en el conocimiento y experiencia, permiten mitigar el riesgo y potenciar la adaptación al cambio.

Ciclos_resiliencia

Figura 1. Ciclos de resiliencia y sus límites

Con este gráfico podemos entender que la resiliencia es cíclica, ya que ante un cambio de condiciones vendrá un proceso de adaptación, permitiendo la evolución e inicio de un nuevo ciclo –Additional state-.

 

¿Cómo construir Resiliencia desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda Global de Desarrollo?

“Más de la mitad de la población mundial vive hoy en zonas urbanas. En 2050, esa cifra habrá aumentado a 6.500 millones de personas, dos tercios de la humanidad. No es posible lograr un desarrollo sostenible sin transformar radicalmente la forma en que construimos y administramos los espacios urbanos.

Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles

Agenda Global de Desarrollo Sustentable 2030

En la medida que un ecosistema es resiliente se vuelve sostenible. La Agenda Global de Desarrollo –AGD- y los Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS- nos encomiendan la misión de construir ecosistemas sostenibles, particularmente, se trata del ODS-11 CIUDADES SOSTENIBLES. Este no puede alcanzarse sin entender que hay una interdependencia entre el manejo de recursos naturales, los usos que le damos a la tierra, los procesos mediante los que generamos bienestar y/o valor y las fuentes de energía que hacen posible el desarrollo de la vida tal y como la conocemos.

Hay límites naturales, si los sobrepasamos no habrá retorno a un estado de equilibrio y adaptabilidad de nuestra especie. A esto se le ha denominado límite en el incremento de temperatura global media <2,0°C ratificado por 196 países mediante la firma del acuerdo climático de Paris, el pasado 22 de abril.

Como consecuencia del acelerado crecimiento económico global, las emisiones de gases de efecto invernadero –GEI- hoy son 50% mayores a lo registrado en 1990. El calentamiento global está provocando cambios significativos conocido como cambio climático, cuyas consecuencias pueden ser irreversibles, de no tomar medidas urgentes ahora. Por tal motivo, debemos mantenernos por debajo de este límite de 2,0°C, lo que supone una descarbonización de la economía.

ODS_resiliencia

Figura 2. ODS: la hoja de ruta hacia la Resiliencia

Para ello, las formas de producción son determinantes, desde la tasa con la que se regeneran los recursos naturales, la tecnología mediante la que se transforman las materias primas, los combustibles y fuentes de generación de energía, hasta los ciclos de vida de los productos y la disposición de los mal llamados “residuos”, ya que como sabemos, la naturaleza desconoce este concepto.

¿Cómo contribuir con la AGD, construyendo resiliencia en nuestra ciudad o entorno?

Si eres ciudadano de a pie, hay muchas maneras de impactar positivamente y contribuir con la sostenibilidad del entorno:

  • El consumo responsable e informado es un buen inicio, potenciando las buenas prácticas y uso de recursos, tales como el agua, y haciendo una correcta disposición de desechos. Consumir productos o servicios provenientes de empresas responsables y comprometidas con la sostenbilidad, impacta directamente en proyectos que estas organizaciones impulsan. Un ejemplo de esto es la “agricultura digital”, iniciativa mediante la cual, Fundación Gates ha transformado la realidad de miles de agricultores en África Sub-Sahariana.
  • Además, existen sistemas de financiación colectiva -“crowdfunding”- como kickstarter o Crowdacy donde puedes aportar fondos vía website -desde 0,99 centavos de dólar (equivalente a 1,5 veces el pasaje en bus urbano)- que son destinados al desarrollo de proyectos de innovación en movilidad, comercio justo, generación de energía limpia, etc. También existen fundaciones como Americares o Unicef que canalizan estos fondos hacia la asistencia de víctimas en zonas vulnerables o de desastre.
  • Otra forma es el activismo ciudadano, desde entender y participar en el debate sobre los planes de desarrollo –PD-, planes de ordenamiento territorial –POT- o el plan nacional de desarrollo –PND-, ya que de eso dependerá el crecimiento de los territorios, la calidad de vida de sus habitantes y las posibilidades de desarrollo de las próximas generaciones.

Si eres funcionario público, tu responsabilidad es estudiar profundamente estos temas e incidir desde el diseño, ejercicio y aprobación de políticas públicas alineadas con los ODS.

Como empresario hay mucho por hacer:

  • Comprender los impactos y externalidades que la actividad productiva o los servicios provistos generan, es un buen comienzo.
  • Identificar riesgos que podrían afectar al negocio y a los empleados.
  • Poner en marcha iniciativas que mitiguen estos riesgos y aborden las oportunidades, dándole sostenibilidad y equilibrio financiero a largo plazo tanto a la empresa, como al ecosistema o territorio al que ésta pertenece, a través de la construcción de resiliencia.

¿Y qué si no lo hacemos?

Es simple, el cambio climático continuará su curso. Si no construimos resiliencia los gobiernos estarán destinados a atender desastres y reconstruir ciudades una y otra vez, con un alto costo social y ambiental, bajo la premisa de una degradación incremental.

Estamos ante el momento decisivo entre actuar o esperar, y acercarnos más y más a los límites de los que podríamos no tener retorno, el famoso “tipping point”

Los ODS establecen la hoja de ruta sobre la que debemos trazar el horizonte hacia el que caminaremos como sociedad, país y región. Debemos apropiarnos de la idea de que la sostenibilidad nos necesita a todos.

¿Qué hemos aprendido?

Sabemos que no todos los desastres son culpa del ser humano, eso es claro. Un sismo nada tiene que ver con el cambio climático, pues sus causas están determinadas por la dinámica de placas –tectónicas- sobre las que no tenemos incidencia como especie, sin embargo, recordemos que la ecuación para medir el RIESGO tiene dos componentes: AMENAZA y VULNERABILIDAD, donde la primera está definida por la probabilidad de que el fenómeno ocurra -en este caso, fuera de nuestras manos- y la segunda definida por qué tan frágil es el ecosistema –o población- expuesto, lo que está totalmente bajo nuestra responsabilidad. Un claro ejemplo, lo sucedido en Ecuador y Japón entre el 16 y 19 de abril pasados.

Sismos

15/abril/2016, Sismo de 7,0M Ricther, 42 víctimas mortales, Kyushu, Japón.

16/abril/2016, Sismo de 7,8M Richter, +500 víctimas mortales, Ecuador

(http://earthquake.usgs.gov/earthquakes)

Figura 3. Sismos registrados desde 1898

 

 

Si bien es cierto que la magnitud fue mayor en Ecuador, también sabemos que la cultura de prevención y las prácticas constructivas deficientes, propias de asentamientos subdesarrollados, incrementan la vulnerabilidad y, por tanto, el riesgo. Es ahí que debemos poner esfuerzos en el diseño de ciudades resilientes.

Otra arista de esto, es la velocidad con la que se recuperan y reconstruyen las ciudades. En casos como Haití y Japón, golpeados por sismos de gran devastación (2010 y 2011), observamos que el proceso ha sido diametralmente diferente, debido principalmente a la disponibilidad de recursos y a la planeación (o falta de ella) al largo plazo, entendiendo las condiciones particulares de cada sitio.

¿Y qué pasa con los fenómenos hidrometeorológicos agudizados por el cambio climático?
En ese sentido, nuestra actividad diaria ha sido determinante, llevando los niveles de estrés ambiental a los máximos históricos desde que la actividad industrial detonó.

apocalipsisHoy nos resulta cotidiano escuchar sobre grandes desastres –a manera de guión de Hollywood- causados por fenómenos de gran escala como la Súper-tormenta Sandy en Nueva York y el Súper-tifón Haiyan que devastó Las Filipinas. Además leemos a diario sobre ciudades que desaparecerían cuando el nivel del mar se incremente en 5 o 6m tras el deshielo de los glaciares -lo que sucederá si excedemos el límite establecido de 2,0°C-. Entonces surge la pregunta, ¿qué estamos haciendo para evitar escenarios tan fatalistas?.

 

En definitiva…

Es tiempo de cambiar el paradigma y pensar de manera sistémica, donde cada acción tiene un efecto colateral en el entorno inmediato y en aquel que se percibe lejano. Es tiempo de priorizar la vida –y la calidad de ésta- por encima del crecimiento económico “per se”, visualizando esa armonización entre el desarrollo económico, el equilibrio ambiental y la inclusión social.

Soñemos con ciudades que ofrezcan una alta calidad del aire, alternativas de movilidad eficiente, fuentes de energía limpias, formadas por organizaciones que sean las responsables del crecimiento económico de sus ciudadanos y, que articuladas con la academia, desarrollen proyectos innovadores e inclusivos. La ruta es la acción ordenada, escalonada y articulada en el marco de los ODS.

“This is No Plan B because there is No Planet B

-Ban Ki-Moon

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One Comment

  1. He leido vuestro articulo con mucha atecion y me ha parecido didactico ademas de facil de leer. No dejeis de cuidar este blog es buena.
    Saludos

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