Por primera vez en la historia de Colombia, esta semana se declaró alerta roja por polución del aire en Medellín, una ciudad con apenas 2.4 millones de habitantes, que ya presenta niveles de contaminación del aire tan extremos como los de megalópolis de más de 20 millones de habitantes como Beijing. Efectivamente se trata de una cortina de humo, pero no como las que se crean para polarizar la opinión pública en relación a un asunto que se desea pasar por alto, sino de smog, tan gris, que no deja ver a lo lejos. Es una problemática ambiental que debe ser abordada desde varias perspectivas, que nos permitan comprender sus causas y sus consecuencias en nuestra calidad de vida como habitantes del Valle del Aburrá, además de darnos elementos para mitigar los riesgos de vivir inmersos en ella.

¿Qué es la Calidad del Aire?

Como el concepto lo enuncia es la pureza o polución contenida en el aire que respiramos, medida a partir de seis parámetros principales. Cuatro de ellos nos indican los compuestos químicos que contiene: Ozono (O3), Dióxido de Nitrógeno (NO2), Dióxido de Azufre (SO2) y Monóxido de Carbono (CO). Dos parámetros adicionales definen el tamaño de las partículas suspendidas en cada metro cúbico que nos rodea – PM10 (materia sólida con diámetro máximo 10µm) y PM2,5 (materia sólida con diámetro máximo 2,5µm, es decir, 100 veces más delgadas que el cabello humano). Estos parámetros se traducen en indicadores comparables con límites máximos permisibles de exposición, es decir, los rangos dentro de los que la vida se lleva a cabo, o debería darse.

La medición y monitoreo constante de estos parámetros permite clasificar la calidad del aire, así como visualizar las áreas de máxima concentración según los horarios en que se emiten desde sus diversas fuentes. Estas áreas de máxima concentración van desde la quema de combustibles por parte de la industria y vehículos de combustión, incendios forestales y procesos biológicos propios de las especies del ecosistema, hasta fenómenos climatológicos como las ‘olas de calor’ o reacciones químicas ante factores como la humedad en el ambiente.

Como referente en Latinoamérica, Ciudad de México cuenta con mediciones de calidad del aire desde 1986, año a partir del que se impulsaron iniciativas para mitigar los riesgos de salud derivados, como por ejemplo, implementando en 1989 el programa “Hoy No Circula” (versión mexicana del “Pico y Placa”) que tenía por objeto reducir las emisiones vehiculares en una quinta parte por día.

Tomando como referencia el índice Internacional de Calidad de Aire (AQI por sus siglas en inglés), mostramos la siguiente tabla de referencia para que conozcas los rangos de calidad óptima, regulares y nocivos de exposición.

AirQuality
Tabla 1. Parámetros para clasificación y monitoreo de la Calidad del Aire – Enmarcado en el rango saludable.

¿YO qué tengo que ver con esto?

Todo que ver, ya que como ahora sabes, la buena o mala calidad del aire que respiramos se debe tanto a factores externos que no controlamos, como a factores provocados por nuestra actividad diaria.

De los fenómenos climatológicos o desastres naturales no podemos negar que al estar interconectados con miles de ecosistemas a nivel global, siempre estaremos expuestos a sus efectos colaterales, llámense arenas del Sahara, incendios en Venezuela o incluso basura radioactiva proveniente del desastre de Fukushima de 2010. Sin embargo, no podemos atribuirle a estos fenómenos la totalidad de lo que ambientalmente sucede en nuestra casa, Colombia y, particularmente, Medellín. Pretender esto sería tanto como ponerle una cortina de humo a la verdadera cortina de humo que respiramos actualmente.

Debemos enfocarnos en las causas que sí están bajo nuestro control, sea como sociedad civil, empresarios, autoridades ó investigadores y basarnos en cifras e información precisa que sí nos den norte de cómo debemos actuar, siempre visualizando nuestro entorno respecto a otras megalópolis.

En la tabla 2, se puede observar que la cantidad de partículas suspendidas –PM10 y PM2,5 – sobrepasa el rango para que la vida se desarrolle de forma saludable, tanto en Medellín como en Bogotá, lo que repercute directamente en la salud de los habitantes, convirtiendo esto en un asunto de Salud Pública.

CalidadAire
Tabla 2. Calidad del aire en Medellín, Bogotá y las principales Megalópolis del mundo.

¿ASUNTO DE SALUD PÚBLICA?

Así es. La población está expuesta 24/7 a los efectos de estos agentes y partículas contaminantes de los que te damos una idea cómo dañan nuestra salud:

  • Infecciones respiratorias como enfisema pulmonar, edema, bronquitis crónica y cuadros de neumonía en algunos casos.
  • Destrucción del tejido pulmonar en concentraciones excesivas.
  • Agravamiento de las crisis de Asma.
  • Agravamiento de las enfermedades cardiovasculares, especialmente por alta concentración de CO durante actividades al aire libre.

¿Qué hacer ante esta REALIDAD?

Tenemos dos caminos, tal y como nuestros abuelos nos lo decían en los cuentos que nos leían para dormirnos: el de la adaptación a las nuevas condiciones que se vislumbran cada día peores, o el de la Re-Conversión de algunas de nuestras costumbres hacia la sostenibilidad, no por el bien del mundo solamente, sino por tu propio bien y el de tus hijos.

Parte de asomarse a la realidad que viven en otros países o ciudades es para aprender de los aciertos o errores para transformar nuestra realidad de un modo positivo y eficiente. Hoy, se trata de:

  • usar menos el automóvil y usar más el transporte público o medios cero-emisiones como bicicleta o vehículos eléctricos
  • consumir responsablemente los productos que sí necesitamos y que sabemos que provienen de una fuente limpia o ambientalmente responsable
  • hacer una disposición de nuestros residuos acorde con la capacidad que nuestra ciudad tiene y de reciclar, reutilizar o reusar – 3R’s – todo aquello que aún sirve
  • utilizar razonablemente el agua y la energía – no racionadamente – buscando las fuentes de generación más limpias, entendiendo que la eficiencia no es otra cosa que lograr las mismas funcionalidades que nuestro tiempo exige, pero maximizando el rendimiento de los dispositivos con que contamos
  • enseñar a otros qué debemos cambiar y, cómo es que debemos actuar, pues una sociedad se construye desde el Ser y el hacer.

CiudadVerde_tapabocas

De pretender seguir con el mismo estilo de vida que hasta hoy hemos tenido, el futuro a muy corto plazo implicaría consecuencias que nos hizo ver @LaCiudadVerde hace un par de días en su campaña de activismo en el centro de la ciudad, donde repartieron máscaras a los ciudadanos. Desde Innove aplaudimos su iniciativa, porque ya hemos visto otras sociedades con muchas restricciones respiratorias, donde los cubre-bocas ya son un accesorio de la moda, un absurdo total si tenemos en cuenta que sabemos que otro mundo es posible: un mundo sostenible.

¿Vamos a trabajar por poder respirar libremente o preferiremos asumir limitaciones con tal de no cambiar nuestro estilo de vida?

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